Por Jeannette Martinez Montenegro/ Psicóloga y Consejera de Bienestar
La
Meditación es una práctica que tiene como objetivo dejar de pensar por un
momento, esto para algunos puede llegar a ser frustrante debido en gran parte,
al torrente de pensamientos que nuestro ego está haciendo llegar a nuestra
mente; así que si estas iniciando en esta actividad puede que experimentes
inicialmente algún grado de dificultad, que puede ser sobrepasado a través de
la disciplina y la constancia.
No soy
maestra de meditación y a la vez llevó ya algún tiempo practicándola por lo que
te voy a hablar desde mi experiencia, y te invito a profundizar más sobre el
tema si te interesa, investigando otras fuentes o personas que sean autoridad
en esta área de conocimiento.
Yo
inicie en la meditación gracias a una gran amiga que desde que nos conocemos ha
compartido de manera humilde este tipo de conocimiento (y otros), lo que abrió aún
más mi curiosidad acerca de la espiritualidad, del desarrollo del ser y la
manera en cómo el ser humano podía a través de esta técnica gestionar sus
pensamientos, emociones y lograr una conexión con su ser interior, además de lo
que esto significaba en términos de salud y bienestar. Ha tenido tanto auge en
los últimos 40 años, que han sido acuñadas dentro de la Psicología como
Terapias de Tercera Generación.
Después
de esta introducción entremos en materia, para iniciar la práctica, solo
necesitas el deseo de quererlo hacer y con el tiempo verás los beneficios que conlleva,
elige un lugar y un horario en que puedas encontrarte a solas y sobretodo no
ser interrumpido por ningún distractor del ambiente; yo por lo general lo hago
temprano en la mañana antes de se levante la familia o tarde en la noche cuando
ya todo está en silencio; siéntate en una posición cómoda, con la espalda recta
y con las manos encima de tus piernas, cierra tus ojos; en lo particular me
gusta iniciar centrándome en la respiración, en observar como entra y sale el flujo
de aire normal por la nariz, el pecho y como llega hasta el abdomen (para
verificarlo coloca una mano encima de tu pecho y otra en el estómago), esto
permite interrumpir la llegada de pensamientos al centrarse sin esforzarse en
el ciclo respiratorio, vas a poder observar los cambios que surgen en tu respiración
de manera automática.
Van a
llegar pensamientos (imágenes y/o recuerdos) a tu mente, el objetivo es que
desde tu posición de observador los dejes pasar, es como si, tu mente fuera una
casa con la puerta y las ventanas abiertas, por donde entran y salen sin parar,
sin establecer un dialogo interno acerca de algún pensamiento en particular, en
el caso de desviar la atención hacia alguno, o de experimentar alguna sensación
corporal o sonido en el ambiente, vuelve tu consciencia hacia la respiración
sin forzarla.
Esta es
una práctica básica de meditación, puedes iniciar con 5 minutos diarios y luego
en la medida en que te sientas cómodo puedes añadir más tiempo; mi sugerencia
es que inicies a la misma hora por 21 días sin interrupción, esto con el fin de
que puedas incorporarlo como un hábito. Existe otra manera de hacerlo y es a través
de meditaciones guiadas, que puedes encontrar en internet, vas a encontrar
diferentes tipos de meditación y puedes elegir con la que mejor te sientas.
El
beneficio de la práctica continua de meditación en tu vida, te permite mantener
una atención plena, debido a que te enseña a observar lo que ocurre en tu
mente, aumenta tu capacidad de evaluar una situación y de elegir la forma en cómo
vas a responder o actuar ante la misma, en otras palabras, es que sigues
pensando y sintiendo emociones, lo que cambia es la manera en como respondes.
Por
otro lado, al gestionar tus emociones, tu sistema inmunológico se encuentra protegido
además de la capacidad de tu organismo para sanarse a sí mismo.
Y finalmente
te proporciona una gran paz interior, que te mantiene centrado y focalizado en encontrar,
solucionar o resolver situaciones sin alterar tu equilibrio y balance, a la vez
experimentar las emociones de una forma armoniosa y de cambiar tu actitud hacia
la vida.

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