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¡Tengo la Sensibilidad a Flor de Piel!



Por Jeannette Martínez Montenegro/Health & Wellness Coach/Psychologist


Hoy amanecí especialmente sensible y me quedé en la cama reuniendo las fuerzas necesarias para dar el siguiente paso… levantarme, y mientras esto pasaba, pensaba en que sería un tema sobre el cual escribir en mi blog, y aquí estoy…

Empezaré por decirte que lo que plasmó aquí es una percepción personal, por tanto, si estás en desacuerdo con lo que planteó a lo largo de este artículo, para mi está bien, no todos tenemos que opinar igual, y es lo bonito de la diversidad de pensamiento.

La sensibilidad de la que habló la voy abordar desde los ciclos femeninos, como también desde las sensaciones y emociones que experimentamos en diferentes momentos del mes, y es que este tema tiene su complejidad debido a la intervención de factores fisiológicos, biológicos, psicológicos, cognitivos, emocionales, sociales y culturales.

Para entrar en contexto, los ciclos femeninos a los que hago referencia son el ciclo ovárico y el ciclo menstrual, los que a su vez, se encuentra regulados por el ciclo hormonal, caracterizado por picos y bajadas de producción de hormonas, (estrógenos, progesterona, LH-Leutenizante, FSH-folículo estimulante) dentro de los dos primeros, responsables de los cambios de humor y de la sensibilidad que experimentamos días antes o incluso durante la menstruación; hasta aquí pienso que este tema ya lo conocíamos o por lo menos lo intuíamos.

Ahora, que pasa con nosotras durante esas fluctuaciones hormonales, pues que nos encontramos a merced de nuestras emociones, que desencadenan a la vez una serie de acciones (comportamientos), que incluso en ocasiones no entendemos porque se presentan, pues podría parecer que en algún momento les damos rienda suelta (emociones y comportamientos), y eso nos trae resultados que influyen sobre nuestra salud y bienestar.

Para continuar, alguna de las acciones de las que habló tienen que ver con la manera en que nos queremos sentir…  mimadas, amadas, consentidas, y a esos sentimientos subyace la necesidad de atención, de seguridad y de confianza, que al ser trasladados dentro de nuestras relaciones sentimentales, suponemos que ellos (los hombres) lo saben, y es probable que no se les pase por la cabeza (es verdad, ni se lo imaginan), por lo que te recomiendo hacer una petición amorosa de que quieres ternura en abrazos, caricias, besos (no implica coito o de pronto si… eso depende de ti); no está mal pedir aquello que quieres, para llenar tu cuota de caricias.

En el caso de que esa cuota de caricias por diferentes motivos no esté satisfecha por ti o por otros, para sentirnos mejor buscamos como llenarla y encontramos en la comida un sustituto (pueden haber otros), por lo que nos dedicamos a consumir cosas ricas en azucares y harinas blancas, como productos de pastelería y repostería, dulces, bebidas azucaradas, comidas rápidas o de bajo valor nutricional,  que si bien en su máximo pico te pueden causar una sensación de satisfacción, al caer rápidamente deseas volver a comer, lo que trae como consecuencia aumento de peso corporal, estados de ansiedad, sentimientos de culpa y baja autoestima. Lo mejor para este periodo es restringir el consumo de cierto tipo de alimentos que aumenta la inflamación y la irritación como carbohidratos refinados, alimentos ultra procesados, bebidas carbonatadas y productos lácteos entre otros y preferir el consumo de alimentos frescos como frutas y vegetales, aumentar la ingestión de agua y bebidas aromáticas o infusiones con hiervas naturales.

De otra parte, es posible que por nuestra susceptibilidad tendamos a percibir expresiones y comentarios de familiares, amigos y compañeros de trabajo que nos generan irritabilidad, mal humor e insatisfacción en la relación, por ello, tomate una pausa, respira, evita hacer juicios sobre ti, los otros y la situación, nada es como nos parece y nada es personal, asume una posición de neutralidad y date un espacio para gestionar tus emociones y tus pensamientos, antes de emprender alguna acción. Para lograrlo, puedes ayudarte del mindfulness o de ejercicios de respiración, el objetivo es interrumpir el flujo de pensamientos que te llevan a experimentar emociones como la rabia, miedo y la desesperación. El artículo dentro mi blog “Meditación como un medio para interrumpir el flujo de pensamientos” te puede ayudar.

Otra de los comportamientos se relaciona con la falta de actividad física antes y durante el ciclo menstrual, es probable que por los calambres y las descargas abundantes los primeros dos o tres días quieras quietud, sin embargo, existen prácticas que te pueden ayudar a regular los efectos físicos y los estados emocionales, que no requieren fuerza adicional, entre ellos está el yoga (Flow), chi kung, Tai chi y muchos más. Posterior a tercer día, puedes realizar una caminata incluso hasta correr de manera moderada, eso depende de ti y del conocimiento que tengas de tu cuerpo. La actividad física realizada de una forma correcta y acorde a tus características propias se convierten en una manera de restaurar tu equilibrio interior desde un trabajo exterior con tu propio cuerpo.

Tu rendimiento y desempeño en tus actividades diarias (académicas/laborales) no tienen que verse afectadas por tus ciclos, si conoces tu cuerpo y la manera como se expresa a través de síntomas, sensaciones y emociones, puedes anticiparte a su aparición desarrollando estrategias que te permitan manejarlas y a la vez modificar las condiciones de tu entorno en beneficio propio, sé creativa y amorosa contigo misma, eso incrementará tu valía y confianza personal.

Muchas de las limitaciones que nos colocamos en estos periodos están atadas a nuestras creencias y pensamientos, producto de nuestra crianza y de la presencia de algunos códigos sociales y culturales que nos limitan en la expresión y en la vivencia de nuestra feminidad y sexualidad, conocer acerca de nuestros ciclos, no es para sentirnos vulnerables, todo lo contrario, nos hace entender nuestra presencia en el universo y el rol que tenemos en la creación de la vida.

Como verás a lo largo de este artículo nuestros ciclos femeninos van más allá de un aspecto fisiológico-biológico-emocional, no nos determina como mujeres, ni mucho menos nos condiciona en lo que somos, sentimos y hacemos, porque la manera en cómo lo experimentamos y vivimos es una decisión personal que podríamos tomar con la plena consciencia de que somos poderosas y poseedoras de un poder excepcional para la creación y a la transformación de la vida.

Me siento feliz de ser mujer y ¿tú cómo te sientes con ser mujer?, te invito a que hagas comentarios acerca del este tema y del artículo en general y si te gusto compártelo con tus contacto y amigas, un abrazo.


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